miércoles, 1 de febrero de 2017

Isla de Bali. Un oasis hinduista en Indonesia.

Dejamos atrás, de momento, isla de Java, y viajamos nuevamente en transporte público desde Probolinggo, a medio camino entre los volcanes Bromo y Kawah Ljien en dirección a Bali.

Desde Probolinggo hay autobuses turísticos, muy fáciles de contratar en cualquier agencia callejera, que hacen el trayecto embarcando a medio camino en un ferry en el sur de Java y continuando la marcha hasta Denpasar ya en la Bali. En la propia estación de autobuses de Denpasar, hay un servicio de minibús para alcanzar Ubud, el centro neurálgico cultural de la isla, pero el último parte sobre las 16:30h creo recordar, por lo que al llegar casi una hora más tarde tuve que ponerme a regatear con los taxistas.

El que más simpático me resultó, me mostró un cartelito con un precio que han fijado de manera oficial entre ellos para no hacerse una competencia desleal y de paso evitar a los típicos caraduras que pretenden pagar de manera injusta por este servicio. El trayecto desde allí hasta Ubud me costó 200.000 rupias Indonesias.

Una vez allí, fue fácil deambular un poquito entre las callejuelas aledañas a las principales y después de preguntar en un par de sitios conseguí alojamiento muy bueno, muy bonito y muy barato, también por unas 200.000 IDR la noche, con un exquisito desayuno incluido, servido en el bonito patio interior de la casa de huéspedes. La encantadora señora del lugar, se prestó recogerme toda la ropa asquerosamente sucia que traía conmigo después de haber pasado por la selva del sur de Borneo y de las ascensiones a los volcanes del sur de Java por un módico precio. Fácil y genial.    

Ubud es una preciosa localidad de la que me quedé enamorado, y eso que según algún turista local que conocí paseando los arrozales circundantes, me contaron que muchos de los habitantes naturales de allí, hacía tiempo que habían sido desplazados de allí a causa del gran auge turístico de la ciudad. Es más que probable, pues las dos calles principales, las que albergan la mayoría de los templos de arte, donde se realizan espectáculos las danzas balinesas, también contienen una gran cantidad de restaurantes y diversos locales y negocios orientados a un turísta joven y allí se concentran.

Estuve unos días por allí, hasta que contacté con Tana, un amigo paisano de Tenerife, que regenta un negocio en la pequeña isla de Nusa Lembongan, de la que hablaremos próximamente y a donde me dirigí unos días. Allí cambió mucho de mi paso por Indonesia, pues también conocí a Norberto, un tío genial, como no iba a ser de otra manera pues también es, natural de Gran Canaria, afincado en Bali desde hace años. Norberto es un grandísimo viajero y mejor conocedor del archipiélago indonesio, de sus gentes y costumbres, no en valde habla hasta el idioma. Su actividad en Indonesia es el turismo sostenible y tiene a su cargo junto con su encantadora y trabajadora mujer, Melisa, una de las empresas más potentes y de más prestigio de todo el pais, Come2indonesia. Fue una casualidad conocerlos, pero una bendita casualidad y la pena es que estén tan lejos, porque sin duda, con el poco tiempo que tuvimos de estar juntos sentí que compartimos principios, inquietudes y hasta maneras de ser, por lo que de haber estado más cerca, no me cabe la menor duda de que podríamos haber llegado a ser grandes grandes amigos.

A mi vuelta de Nusa Lembongan, Norberto encaminó mis pasos hacia Sulawesi, uno de los mejores lugares que he conocido hasta la fecha en Indonesia, ya llegaremos a eso en este blog, pero después volví a Ubud, donde Norberto me preparó unas serie de excursiones en coche con un conductor local, que fueron de lo más gratificante.

Como de momento en este blog, resumo esta historia en un pequeño vídeo, y desde que pueda prometo compartir fotografías de los lugares que aparecen en el mismo. Puede que sean las mejores fotografías que he conseguido hacer nunca, así que no se lo pierdan.

¡Un saludo, viajeros! 

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