viernes, 29 de abril de 2016

En nuestra ruta en auto-caravana, llegamos ahora a las ciudades de Úbeda y Baeza, dos pequeñas ciudades de la provincia de Jaén, hermanadas por el Patrimonio Monumental Histórico de sus cascos antiguos.

martes, 26 de abril de 2016

Úbeda y Baeza en auto-caravana

Plaza de Santa María, Baeza.

Dejamos Granada en principio con dirección Almería, pero un cambio de planes la noche siguiente, en la que pernoctaríamos en un área de servicio con un buen restaurante, hizo que por cuestiones de tiempo nos lo pensáramos mejor y redireccionáramos nuestro rumbo hacia la Sierra de Mágina por donde alcanzar la ciudades hermanas de Úbeda y Baeza.
Palacio Vázquez de Molina, ayuntamiento de Úbeda.

Después de hacer una breve visita con paradas por los pueblos de la Sierra de Mágina, que se encuentran a lo largo de una una carretera que se nos hizo algo pesada, sobre todo a Isabel, a pesar de los bonitos paisajes de olivares de la zona, hasta que por fin, a media mañana alcanzamos Úbeda,
Plaza Vázquez de Molina, con la Sacra Capilla del Salvador al fondo.

Úbeda y Baeza, separadas por 9 kilómetros, son ciudades consideradas Patrimonio Mundial que cuentan con un conjunto monumental de palacios e iglesias renacentistas, llevando la contraria al resto de Andalucía, cuyo legado es mayoritariamente musulmán o mudéjar.
Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares.

La mayor parte de los monumentos de interés de Úbeda se encuentran apelotonados alrededor de la plaza Vázquez de Molina, en el casco antiguo, que está compuesto por estrechas callejuelas y amplias plazas bordeadas de enormes fachadas de piedra que son iluminadas al anochecer para darles mayor esplendor.

En la plaza Vázquez de Molina se encuentra la bonita y renacentista Sacra Capilla del Salvador y a un lado el palacio del condestable Dávalos, reconvertido hoy en lujoso Parador.

En la misma plaza, se encuentra el Palacio Vázquez de Molina, en la actualidad el ayuntamiento de Úbeda, y justo enfrente, la iglesia Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares.

Hay bastantes cosas interesantes que descubrir paseando por las estrechas callejuelas de piedra, y la pequeña ciudad cuenta con variada y numerosa oferta en restaurantes y bares de tapas. Nosotros almorzamos en un restaurante junto al ayuntamiento, que únicamente por 6€ nos ofreció un sorprendentemente menú del día bastante decente, además de una buena atención con las demandas de nuestra bebé.
Plaza de los Leones, Baeza.

Después de un relajado paseo después del almuerzo, nos dirigimos a nuestra auto-caravana para acercarnos a Baeza, a la que llegamos en una media hora.
fachada del Palacio de Jabalquinto.

Lo primero que hicimos allí, fue preguntar en la oficina de turismo donde se podía pernoctar con la auto-caravana. Nos remitieron a un descampado detrás de la estación de autobuses, pero al llegar allí, nos encontramos con un panorama que no presagiaba mucha seguridad, en el que se agrupaban algunos coches que hacían las veces de hogar de indigentes que por lo que se ve, llevaban algún tiempo allí, así que declinamos la invitación y buscamos un estacionamiento mejor.
Puerta de Jaén y arco de Villalar.
Lo encontraríamos por la zona contigua a la plaza de toros. No es que fuese la panacea, pero por lo menos estábamos cerca de las casas y teníamos un paseito de diez minutos para llegar a la céntricas plaza de España, donde se concentran los puntos de interés.
Fuente de Santa María.

A poca distancia se encuentra la Plaza del Pópulo, donde se haya la puerta de Jaén adosada al arco de Villalar, también conocido como la plaza de los leones, por la fuente que hay en su centro.

Aquí, en un edificio del S.XVI se encuentra la oficina de turismo, que en su época fue un juzgado conocido popularmente como la casa del Pópulo.

A partir de la Puerta de Jaén, mediante unas buenas señalizaciones, hay trazado un recorrido para recorrer Baeza a través de las estrechas callejuelas de su casco antiguo, para ir encontrando los puntos más interesantes de la ciudad.

La Catedral, que domina la ciudad, al igual que en casi toda Andalucía, se construyó sobre la mezquita que destruyeron durante la Reconquista, y es por eso que es un conglomerado de estilos donde predomina el renacentista.
Merendando en el Paseo de Las Murallas.

La curiosa fachada del Palacio de Jabalquinto, la Plaza de Santa María con su fuente, la Antigua universidad, y un largo etc, son alguno de los tesoros que se fuimos descubriendo durante un tranquilo paseo, que en nuestro caso acabamos de vuelta a nuestra auto-caravana al caer la tarde-noche por el denominado Paseo de las Murallas, que en la zona trasera del casco antiguo, transcurre a modo de mirador hacia los olivares que rodean la ciudad, justo hasta donde habíamos aparcado nuestra casa rodante.

miércoles, 20 de abril de 2016

Isabel, Granada y La Alhambra.

Si son padres entenderán porqué se nos rayan los ojos cuando vemos estos vídeos.
La evolución de nuestra peque es más que palpable en los vídeos que hicimos durante este viaje de auto-caravana por Extremadura y Andalucía.
Granada y su afamada Alhambra es uno de los recuerdos en vídeo más bonitos que atesoramos.
Te invitamos a recorrerla juntos en poco más de cuatro minutos. 

viernes, 15 de abril de 2016

Granada y la Alhambra en auto-caravana.

 

Desde la encantadora Ronda tomamos rumbo con nuestra auto-caravana hacia la siguiente ciudad andaluza que teníamos en mente, Granada, donde nuestro principal interés estaba conocer la más que archiconocida mundialmente Alhambra.
Vistas de la Alhambra desde el mirador de San Nicolás.

Unas dos horas y media después llegamos a Granada y nos pusimos a dar unas cuantas vueltas para investigar donde podríamos estacionar nuestra voluminosa auto-caravana intentando quedar lo más cerca posible del centro. Previa parada a las afueras para dar de comer a Isabel, reemprendimos pacientemente la búsqueda y encontramos casi sin querer un amplio estacionamiento entre otros coches justo a la entrada de la ciudad, a poco más de un kilómetro del centro, en lo que se conoce como carretera de la Sierra.
Vistas del barrio de Albaicín desde los exteriores de la Alhambra.

Fue un estacionamiento curioso, pues a pesar de estar situados en plena avenida, no estuvo nada mal para hacer vida en la auto-caravana. Primero porque habíamos llegado en sábado, con lo que la actividad del tráfico disminuye bastante, y segundo, por pura casualidad también, porque paralelamente a nosotros no había casa alguna, estábamos aparcados junto a un gran muro que tapiaba un gran edificio abandonado. Así que dentro de lo que cabía esperar, tuvimos hasta nuestro poco de intimidad así ubicados para pasar las noches. Además por las mañanas teníamos hasta bares donde desayunar, boutiques de pan y creo recordar que un hasta un restaurante asador y un kebab. Decidimos pues, que ese sería nuestro campo base para comenzar las siguientes jornadas de exploración a Granada y que no moveríamos la auto-caravana de allí.





















Callejones de la Alcaicería, Mercado de artesanía.

A medio día de aquel sábado, comenzamos nuestra exploración a pié por la ciudad de Granada.
Después del paseito que emprenderíamos esos días desde la auto-caravana, de unos veinte minutos de duración caminando de forma paralela al río Geníl, llegamos al centro de la ciudad, donde nos encontramos un entorno muy animado.
Vistas de La Alhambra desde el río Darro.

El centro de Granada, cuyo máximo exponente se encuentra situado a las faldas de la Alhambra, que deja entrever sus almenas en lo alto y por donde discurre un pequeño brazo del río el Darro, se encuentra repleto de bares y restaurantes de tapas típicas andaluzas. Es un lugar muy animado, donde se dan cita tanto los paisanos que acuden al lugar para disfrutar de sus ratos de ocio como los turistas y visitantes que hasta aquí acuden para sorprenderse con esa animada ciudad.
Subiendo las calles del barrio de Albaicín.

Esa tarde las miras las pusimos en el barrio de Albaicín. Partiendo desde la Plaza de Santa Ana caminamos por las callejuelas en cuesta de este bonito barrio en el que fuimos buscando y encontrando los diferentes puntos de interés que alberga, hasta llegar al famoso Mirador de San Nicolás con las últimas luces del día, para contemplar la fantástica imagen de La Alhambra que desde allí se vislumbran.
Mirador de San Nicolás.

Desde luego, para nosotros, este mirador de San Nicolás, tiene la fama bien merecida, por lo que es menester llegar a una hora razonable pues la cantidad de turistas y visitantes nacionales que acuden lo desborda. Hay que tener mucho ojo con los carteristas, ya que también acuden en masa atraídos por el barullo.
Vistas de La Alhambra desde el mirador de San Nicolás.

Esa misma tarde-noche, nos enteramos de que el día siguiente, domingo, la entrada a La Alhambra estaba reservada sólo para los residentes de la provincia de Granada, lo que nos dio la idea de visitar bien el centro de la ciudad al día siguiente y dejar La Alhambra para el lunes, con lo que la afluencia de visitantes sería supuestamente menor.

Ya al día siguiente, bien descansados después de una noche tranquila en nuestra auto-caravana, comenzamos recorrer la ciudad dando nuestro matutino paseo hasta alcanzar el centro. Lo primero que hicimos ese día fue averiguar cuál era la línea de autobús público para alcanzar La Alhambra a primera hora, para llegar lo antes posible y comprar las entradas, ya que alguien nos había dicho que si no habíamos comprado las entradas con antelación no conseguiríamos entrar.


Pensamos que tal vez fuese así en temporada alta, pero que a mediados de noviembre nos parecía una exageración. Al día siguiente comprobaríamos que habíamos pensado bien. Había entradas de sobra y muchos turistas de diversas nacionalidades pensaron lo mismo porque estuvieron haciendo cola con nosotros, a temprana hora, eso sí, y todos consiguieron comprarlas.
Catedral de Granada.

Después de desayunar en alguna cafetería cercana a la Plaza de Isabel la Católica pusimos rumbo hacia en primer lugar al Palacio de la Madraza. El visitarlo nos sumergió en la nostalgia de aquel viaje a nuestro aire que habíamos realizado por Marruecos en 2.012 del que podrán encontrar todos los detalles en el enlace que hemos puesto en este mismo blog.
Fachada del Palacio de la Madraza.

Al lado del Palacio de la Madraza se encuentra la Alcaicería, o lo que es lo mismo, el mercado de artesanía de Granada, un barrio de arquitectura meramente musulmana, de estrechas callejuelas, que hoy en día está dedicado a tiendas de recuerdos y souvenirs, por lo que continuamos inmersos durante un poco más de tiempo en aquella bonita experiencia que nos trajimos de los zocos de Marrakech o quizás de los bazares de Estambul.
Bóvedas de la Catedral de Granada.

Muy cerca de allí, se encuentra la enorme y espléndida Catedral de Granada, un encargo de la reina Isabel la Católica, que no comenzó hasta después de su muerte por lo que contiene una mezcla de estilos arquitectónicos, barroca por fuera, renacentista por dentro y con bóvedas góticas.
Entrada a la Capilla Real.

En los aledaños traseros, contigua a la Catedral de Granada, se haya la Capilla Real, un mausoleo donde descansan los restos de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, además de su hija Juana la Loca y su marido Felipe el Hermoso. Las colas que hay que hacer para acceder al interior son respetables.
Puente de piedra sobre el Darro.

Después de una mañana un tanto ajetreada para Isabel, nos lo tomamos con un poco de más calma y fuimos parando de terraza en terraza para que nuestro bebé descansara e hiciera su siesta en su carrito. Cuando se hubo recuperado, nos dimos un buen paseo subiendo a pié hasta los muros exteriores de La Alhambra por la cuesta de Gomérez que atraviesa una bonita zona boscosa que alcanza la Puerta de Justicia.
Isabel se lo pasó bomba gateando en los exteriores de La Alhambra.

La parte exterior de los muros de La Alhambra es también un lugar agradable donde se congrega mucha gente para disfrutar de su tiempo libre y ofrece unas bonitas vistas de la ciudad. Es notablemente curiosa la estampa del barrio de Albaicín y como al atardecer se pueden contemplar sus miradores rebosantes de gente mirando hacia donde estamos nosotros ahora.

La Alambra de Granada.

Para el último día de nuestra estancia, dejamos el plato fuerte de nuestra visita a Granada, el que es el monumento más visitado de toda España.
Vista desde los jardines del Generalife.

Ese día hicimos madrugar con mucha pena a Isabel, y después de su desayuno emprendimos la caminata hasta la Plaza de Isabel la Católica para allí tomar el autobús público que nos condujo hasta la puerta misma de La Alhambra.
En las taquillas de La Alhambra.

Las primeras risas de ese día las tuvimos con Isabel que se pasó el trayecto jugando con los otros pasajeros del autobús a los que se les "caía la baba" con las carantoñas de nuestra niña. Le regalaron piropos de todo tipo que ella agradecía con sus tiernas risitas de bebé.

Sobre las 8:15h. a la entrada de las taquillas llegaron con nosotros otros viajeros, no tantos como esperábamos, que tampoco tenían tickets y desde que abrieron quince minutos más tarde, rápidamente todos los allí presentes conseguimos acceso al recinto. Incluso pudimos elegir hora para entrar a Los Palacios Nazaríes, en el interior, al que hay que acceder por turnos de 30 min. aunque una vez dentro puedas permanecer todo el tiempo que quieras.

De la Alhambra de Granada, que significa algo así como El Castillo Rojo, poco vamos a decir que no hayas podido leer ya, mejor te vienes a verlo, pues es una de esas cosas en el mundo que hay que ver por lo menos una vez en la vida.

El lugar en sí, y lo que alberga en su interior es simplemente espectacular. Lo que sentimos como viajeros aquí es que podríamos estar hablando del homónimo español de La Gran Muralla en China, del Machu Picchu en Perú, Bahía de Halong en Vietnam, o de los Templos de Angkor en Camboya, por citar algunos ejemplos. Lo que queremos decir ni más ni menos, es que bajo nuestro punto de vista, situamos a La Alhambra al nivel de estos lugares del mundo, que es uno de los monumentos que hay que visitar visitar sí o sí si viajas por España.

Pero también tenemos nuestras críticas, claro. Una de ellas es lo bastante creído que lo tenemos los españoles con este lugar. A pesar de ser uno de los monumentos que consideramos imprescindibles, tampoco lo consideramos ni por asomo mejor. Además, hay medidas que se toman que creemos sumamente exageradas si las comparamos con las de otros lugares similares, llegando a ser el trato incluso denigrante por parte de alguno de los empleados que son bastante bordes con todos los turistas en general. Sabemos porque hemos visto en todas partes, la clase de "cabritos" que hay entre algunos turistas, pero no todo el mundo es igual. El hecho de algún vigilante se dedique a vociferar despectivamente la atención a la gente por normas incomprensibles como las que hay en algunos puntos en los que, por ejemplo, tienes que quitarte la mochila de la espalda, o que no dejen que la gente que viene a visitar el lugar con niños usen su carritos, por nombrar algunas, nos parecen medidas más que replanteables, inclusive el que se le diese modales a alguno de esos vigilantes excesivos, que al final de cuentas lo que hacen es que los turistas hablen bien del lugar, pero mal de los lugareños.

Vistas de Granada desde lo alto de las almenas de La Alhambra.

A parte de este pequeño toque de atención, repetir que si ya las murallas exteriores son todo un espectáculo, en el interior de La Alhambra, cosas tan bonitas como la estructura islámica que conforman Los Palacios Nazaríes, considerada como la más armoniosa de Europa, la Alcazaba, el conjunto de edificios cristianos, el Palacio de Carlos V , los jardines del Generalife y un largo etc, harán que esta visita sea de las mejores que se pueden hacer. ¡Y la tenemos en España!
No dejes de ver nuestra galería fotográfica de Granada y la Alhambra aquí abajo:

miércoles, 6 de abril de 2016

Isabel y Ronda.

Nos damos una vueltita por la bonita ciudad malagueña de Ronda, donde Isabel se lo pasó bomba paseando en su carrito y haciendo vida a bordo de la auto-caravana.

domingo, 3 de abril de 2016

Ronda en auto-caravana.


Desde Setenil de las Bodegas, descendimos desde la Sierra de Grazalema hasta la Depresión de Ronda, archiconocida por su historia mezclada con cuentos y leyendas acerca de famosos bandoleros y forajidos, sobresaliendo de entre todos la figura de Curro Jiménez, y donde la turística y conocida ciudad de Ronda nos aguardaba a menos de una hora de camino en nuestra auto-caravana.
Vistas a la Sierra de Ronda desde uno de los miradores de la ciudad.

Conseguimos aparcamiento para nuestra auto-caravana en un estacionamiento público que se encuentra a menos de un kilómetro del centro, entre unos edificios que dan a la carretera paralela que asoma al bonito valle, con unas vistas preciosas. Y aunque nos encontrábamos estacionados entre otros coches, no nos sentimos nada incómodos allí.




















Al terminar de ubicarnos ya ampliamente pasado el mediodía, el clima como uso y costumbre en este viaje pareció querernos jugar una mala pasada, y empezó a caer una fina lluvia.

Con la lección aprendida, nos pusimos los chubasqueros, Marijose tomó su paraguas y a Isabel, después de abrigarla bien, la metimos en su carrito que cubrimos con su plástico impermeable, saliendo así de nuestra casa móvil a pasear en dirección al centro. No nos equivocamos, pues al llegar cesó la lluvia y nos quedó una tarde preciosa para pasear entre calles limpias, mojadas y solitarias, tan agradable, que nuestra pequeña tan bien abrigadita, aprovechó para darse una larga siesta mientras sus padres disfrutaron su paseo parando para tomar algún café y fotografías a antojo del lugar.

Asentada en lo alto de una meseta y por acción del río Guadelevín, cortada de una manera espectacular por El Tajo se encuentra Ronda, que por muy poco podría encuadrarse dentro de la ruta de los Pueblos Blancos, pero ya en tierras malagueñas.

Ronda es una de las ciudades más antiguas de España, data del siglo IX a.c. aunque su época de mayor esplendor fue durante el periodo árabe, en el que se convirtió en enclave estratégico para las rutas comerciales y en un centro cultural, donde se construyeron múltiples mezquitas y palacios, de ahí que los bandidos le echaran el ojo.

A finales del siglo XIX famosos viajeros y escritores del periodo romántico, como Ernest Hemingway u Orson Wells entre otros, llegaron atraídos hasta aquí por la riqueza de sus inspiradoras leyendas y de sus bucólicos paisajes, y desde entonces no ha dejado de atraer turistas de todas las nacionalidades.

El monumento más característico y por el que se conoce a Ronda, es el impresionate Puente Nuevo, que salva la fisura vertical de más de 100 metros de profundidad, uniendo el casco antiguo, que se encuentra rodeado por grandes murallas a un lado, con la ciudad nueva que se sitúa al otro lado del puente. Las dos partes de la ciudad tienen mucho encanto y son muy agradables para pasear. Las callejuelas de las dos partes están repletas de tiendas y bares-restaurantes de tapas.

Además del Puente Nuevo, Ronda cuenta con varios miradores muy bonitos y con numerosos puntos de interés, entre otros el Palacio del Rey Moro, La Iglesia de Santa María la Mayor, unos baños árabes, el barrio de El Mercadillo y algunos museos, entre ellos el del Bandolero.